Luz, nostalgia, soledad, decadencia, magnificencia, humedad…vida. Un aeropuerto en una sofocada y despistada noche de verano; una estación ferroviaria madrugadora a pesar de la los copos helados y la débil niebla. No me atrevería a elegir.
Esta ciudad agrietada por el agua se quedó con algunos de mis mejores recuerdos, por suerte rescaté muchos de ellos en forma de fotografías. Sin embargo, no es fácil fotografiar la felicidad. Aunque me basta con esbozar una melancólica sonrisa. |