| Chicago se alza orgullosa en el extremo suroeste del lago Michigan,
el quinto de agua dulce más grande del mundo. Grandiosa, soberbia,
pero abierta y dispuesta a acoger al visitante. Esta ciudad sorprende
por su escala y por su mezcla.
En Chicago se combina el pasado, el presente y el futuro. Desde
su metro elevado que da nombre a la zona central de la ciudad: el
“loop” denominado así por la enorme curva que
marca en su recorrido que transcurre por vías de madera que
parecen permanecer estables desde principios del siglo pasado…hasta
su última construcción; el Auditorio Pritzer situado
dentro de Grant Park, por la zona nueva denominada Milennium Park,
que se inauguró con la llegada del 2001.
Su población de casi 3 millones de habitantes, disfruta
con normalidad de estos servicios, sin casi parecer apreciar la
magnitud de los mismos: este auditorio diseñado por Frank
Gehry para realizar macroconciertos al aire libre con un aforo de
14.000 espectadores; una biblioteca, la Harold Washington Library
Center, diseñada por Thomas Beeby en 1991: el edificio Bibliotecario
más grande del mundo, con 9 plantas y cerca de 7 millones
de libros…Un sublime rastro artístico distribuido por
sus calles como mobiliario urbano: Calder, Miró, Picasso,
Dubuffet o Chagal, sólo son algunos nombres. Y la arquitectura,
que es la dueña de la ciudad. El centro de negocios es un
recorrido por la historia del rascacielos desde que surge a finales
del s.XIX con Sullivan y la Escuela de Chicago, hasta las aportaciones
de Mies Van der Rohe en el Federal Center y la contemporaneidad
reflejada en obras como las Torres Marina City o la Torre Sears
diseñada en 1974 por Bruce Graham, convertida hoy en uno
de los símbolos de Chicago ya que por su altura (527 metros)
es visible desde cualquier punto de la ciudad. Todo combinado con
diferentes edificios neogóticos como el Chicago Tribune y
la Water Tower, esta última, se mantiene como la única
construcción que sobrevivió al gran incencio de 1871
donde murió el viejo Chicago construido en madera. Hoy, es
una ciudad viva, que acepta lo nuevo y lo viejo, donde conviven
culturas diversas que se agrupan en su mayoría en barrios
específicos que se transforman en extensiones de su país
y sus costumbres, como es el caso de La Villita (barrio mexicano)
y Chinatown…
Pero Chicago también es famosa por ser una de las cunas
del Blues, que aún se muestra tal cual dentro de los muchos
bares especializados que ofrecen actuaciones en directo como el
Kingston Mines…
La ciudad del viento, conocida por las andanzas de Al Capone, se
mantiene impertérrita ante el paso del tiempo admitiendo
tan sólo algunas variaciones, aquellas que confluyen con
su personalidad. Es un ser abierto, imponente pero sin resultar
ostentoso, tan sólo asume con naturalidad su grandeza y se
mantiene en continuo cambio. Su visita….muy recomendable.
Redacción y Fotografía: Gemma Medina Estupiñán
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