| Ibiza, tierra mágica donde la libertad,
el hedonismo, la fiesta más desenfrenada y lo tradicional se
mezclan en un cocktail de infarto para dar como resultado un sueño
irrepetible… o quizás si.
Un lugar extraño, a la vez que cautivador. La isla se ha
ganado a pulso la fama de ser la meca de las discotecas y de la
fiesta en general. Desde luego, una gran parte de sus municipios
parece vivir exclusivamente de ello, lo cual no hace que pierda
su encanto, todo lo contrario. Siendo Sant Antoni (Café del
mar, Kumharas, Mambo, Sunseabar, Coast Line), playa d´enbosa
(Bora Bora, Space, Love), Eivissa (Pacha, El Divino, Penélope)
y San Rafael (Privilege, Amnesia) las ubicaciones más destinadas
al ocio discotequero.
Por otro lado, aunque parezca difícil encontrar la calma,
existe. Un sin fin de playas y calas paradisiacas hacen del mar
un hermoso velo cristalino. Aguas tranquilas, limpias y puras dan
a la costa la sensación de ser abrazadas con mimo. Sus gentes
viven al ritmo que marca la economía en la isla. En este
caso la del turismo incesante que viene en busca del mito del desenfreno.
Desde mi punto de vista fue algo muy curioso. Por la mañana
parece no haber vida, y las tiendas de ropa, peluquerías
y demás comienzan, en muchos lugares, a abrir sus puertas
en la noche. Adivinen porqué… La gente se lo toma con
mucha calma y con buena filosofía. Es algo que tienen asumido
y que saben que ocurre durante unos pocos meses, los de verano.
Época en la que muchos de sus habitantes, en muchas ocasiones
de paso, consiguen una gran parte de sus ahorros para el resto del
año. Debido a ello, miman a las turistas con una excelente
educación, cosa que es de agradecer.
Es la tercera de las islas en extensión del archipiélago
Balear y junto con Formentera forman las islas Pitiusas, llamadas
así por los griegos debido a la cantidad de pinos existentes.
Consta de cinco municipios: Eivissa (la capital), Santa Eulalia,
Sant Antoni, Sant Josep y Sant Joan.
La historia de Ibiza es extensa y por sus tierras han pasado varias
civilizaciones como los Griegos (700 a.c.), los Fenicios (654 a.c.),
los Romanos (146 a.c.), el imperio Bizantino (534 d.c.), los Visigodos
(700 (d.c.), los Árabes (902 d.c.), los Catalanes (1235 d.c.)
y la conquista Castellana 1714 d.c.). En la época moderna,
más concretamente en 1960, comenzó la gran llegada
de turistas, iniciándose así una nueva era de prosperidad.
Esta ha sido una de las últimas invasiones experimentadas
por la isla, la del dinero y el turismo.
Redacción David Díaz Ortega
Fotografía Melanie Manneville |