| El Arte ama a la Tecnología Bienvenidos al
mundo de la tecnología, la música y el arte. Un lugar
donde se pueden “tocar” las instalaciones artísticas,
jugar con juegos digitales en pantallas enormes, debatir con robots
que parecen humanos (Dirk de Fred Abels y Mirjam Langemeijer, un
vagabundo más), hablar con personas que se encuentran en
el otro lado del edificio a través de un terminal móvil
en el que aparece su imagen en pantalla (Telemoby de Robbert Smit,
Graham Smith), correr en una plataforma y recorrer espacios inimaginables
(RMR Runmotherfuckerrun de Edwin van der Heide), mover un robot
a través de palancas(you move me de Lara Greene), cambiar
la cadencia de círculos lumínicos que se mueven al
ritmo de la música con sólo tocarlos (Realsound de
Aldje van Meer), ver como un robot se mueve impulsado por las patas
de un insecto que persigue impulsos de luz (Cockroach controlled
mobile robot #3 de Garnet Hertz), fotocopiar tu silueta, tu imagen
en una pantalla de luz (Touchme de David Kousemaker) o meterte en
un cuadrado lleno de láser (Ray’s de Raymond Deirkauf)…y
hubo mucho más.
Eindhoven fue el escenario de la primera edición del Festival
de arte y Tecnología Strp. Durante 3 días, la planta
baja de este antiguo y emblemático edificio de la compañía
Philips situado en la zona industrial Strijp-s, se llenó
de objetos electrónicos, arte digital y música, mucha
música.
Desde las proyecciones de video-arte (increíbles Addictive
TV con Mixmasters cinema, Cinefeel y NOTV, entre otros) teatro,
cine, lecturas y hasta sesiones íntimas de Dj’s (¿se
imaginan escuchar Mouse on Mars en una sala pequeña llena
de sonido?) o macro-conciertos (Karl Bartos y DMX Krew llenaron
el salón principal de vibraciones irresistibles). Todo al
mismo tiempo, monitores situados en las diferentes salas marcaban
las actuaciones de una larga lista, según iban comenzando,
como en los aeropuertos…
Todo esto ha ocurrido y lo mejor y lo peor de todo, es que nos
queda solo un año para volver a verlo. Este festival se ha
clausurado con lo que podríamos llamar un rotundo éxito.
Texto e imágenes: Gemma Medina Estupiñán
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