Andrés del Collado

Andrés del Collado, Pintor mexicano, establecido en Madrid desde hace dos años. Estudio la carrera en diseño de la comunicación gráfica, así como bellas artes en la ciudad de México. Domina todas las técnicas artísticas, hasta alcanzar el hiperrealismo en su trabajo.

El muralismo, como tradición mexicana ha estado presente en su obra, al realizar pintura monumental para diferentes sitios tanto en México como en España. Murales que hablan del vivir cotidiano en lugares públicos. Calles, pueblos, ciudades, paisajes, personajes, se muestran, se proyectan en las paredes ambientando espacios, aplicando la perspectiva para crear mayor realismo.

Como artista gráfico ha colaborado en la sección cultural del diario La Jornada y El Día de México D.F. publicando fotografías, ilustraciones, y caricaturas, así como retratos de personajes públicos, como Octavio Paz, Chavela Vargas, entre otros. Ha trabajado como Freelance para diferentes proyectos de imagen corporativa. Actualmente imparte clases de pintura y dibujo a particulares y en institutos.

Para el proyecto arqueológico Plazuelas, realizó los dibujos en el proceso de excavación durante dos temporadas, internándose en una comunidad al sur del estado de Guanajuato (México), a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Esta experiencia ayudo a consolidar su propuesta artística. El contacto con la tierra, el agua, el aire, y las raíces prehispánicas aparecen en su obra. La paleta se viste de tonos ocres, marrones y azules en ambientes llenos de luz y miradas sencillas, donde el tiempo pasa lentamente.

Superficies cubiertas de pasado, lienzos raspados, maderas carcomidas por los años, ruedas viejas que alguna vez amarraron cables, cajones buscando recuerdos y que ahora no son nada, laminas oxidadas, ventanas olvidadas, etc., son el soporte en donde el color juega a pintar los sueños. El uso y desuso de los objetos sirven como pretexto para hablar del agua y de las marcas que dejo en algún tiempo. Plasma sobre muebles, imágenes al óleo, tatuando la madera de color y realismo. Elementos utilizados en su obra para refrescar una memoria perdida en lo nuevo.

El símbolo del agua, es recurrente en su obra, propuesta que se ha venido desarrollando en los últimos años. El agua como símbolo del inconsciente. Liquido de luz y sombra que habita en la mente, escondiendo recuerdos e imágenes que deambulan por los sueños. Connota lo femenino, vientre materno, mar de vida, fuente de nacimiento. Elemento de purificación, en donde limpiar las heridas, un mar para naufragar, río en movimiento, lluvia para saciar la sed, y un lugar en donde poder encallar. Sus obras están pobladas de seres que habitan en el mar, peces, óxidos, vasos, cubetas, y sombras flotando en los lienzos.

Bolsas de agua colgadas del viento, son como vientres al vuelo que reflejan la luz, conteniendo el llanto, la emoción, lo onírico. Elemento frágil, transparente. Símbolo que humedece la mente, deslavando el recuerdo, dejando sutiles huellas, así como las prendas cargadas de historias que son tendidas al sol.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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