Ésta es la primera vez que se presenta en
España, hasta el próximo 14 de mayo en la galería
Clave, una exposición individual dedicada al artista norteamericano
John de Andrea (Denver, Colorado, 1941), considerado por la crítica
internacional como el padre del Hiperrealismo en el campo de la
escultura. Desde que esta nueva concepción artística
surgiera en Estados Unidos, en la década de los años
sesenta, John de Andrea ha sido calificado como el pionero y maestro
tanto de generaciones posteriores como contemporáneas a él,
pues todavía hoy en día ningún otro artista
ha conseguido superar la calidad técnica de sus esculturas
y el asombro que producen en el espectador.
Desde sus primeras obras es apreciable el interés del artista
por la figura femenina, y en particular por el desnudo, en lo que,
según él mismo explica, es una búsqueda de
la belleza perfecta, de lo que él entiende por belleza. Este
es el motivo por el que sus esculturas siempre han sido relacionadas
con la escultura clásica griega, con la única diferencia
de que John de Andrea es más real que ideal, representando
normalmente a sus figuras femeninas tal y como las ve, con todos
sus defectos, como un realista contemporáneo pero con reflexiones
clásicas.
Las diez obras que configuran esta exposición, procedentes
del fondo de la colección de Galería Clave, ofrecen
al espectador una retrospectiva de su trabajo analizando tanto la
evolución técnica como de materiales e iconográfica.
En un primer momento de su trayectoria De Andrea representa a sus
modelos normalmente de forma individual, de pie y mirando directamente
al espectador, pero a largo de los años éstas han
evolucionado en actitudes y poses, pasando a aparecer sentadas,
en grupo y con mirada pensativa. Igualmente ocurre con la técnica
pues si al principio las esculturas eran realizadas en bronce a
éste vino a sumarse el polivinilo, materiales con los que
sigue trabajando actualmente. Ya sea en un material u otro, todas
ellas están realizadas a partir de un modelo, destacando
la existencia de determinadas zonas que han sido modeladas directamente
por el artista.
En ese complejo proceso de creación la fase más importante
es sin duda el acabado final, realizado a partir de óleo
en una interminable sucesión de veladuras, que consiguen
dotar a las esculturas de una verdadera piel, que además
queda completada por pelo natural. Un sin fin de diferentes capas
de color cuyo resultado final es el de la visión de una mujer
desnuda o una escultura, pues ante semejante perfección técnica
el espectador no sabe distinguir a una de la otra. El primer contacto
visual que se produce con estas esculturas es tan impactante que
únicamente parecen carecer de la respiración que John
de Andrea desearía para ellas.
Redacción CadenciaLatina
Fotografía Galería Clave
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