| Pequeñas reflexiones
Un sillón, un cigarro y su aditivo… En la radio suena
una bossa nova que casi se confunde con el ruido del agua claqueteando
sobre las tejas. El sofá está curvo después
de unas horas recostado sobre él, mi cabeza embotada de los
cubatas de la noche anterior, que como otras veces se había
alargado más de la cuenta. (no se si hago bien o debería
decidirme).
Uno a menudo es incapaz de escoger el camino que ha de seguir y
nunca sabrá si la elección fue la correcta o no, porque
las otras posibilidades de solución nunca sucedieron. Lo
único que sé es que nunca debo arrepentirme de lo
que decido hacer. Las decisiones de cada uno deben de ser puras,
si son puras no te puedes arrepentir, cualquier otra sería
la incorrecta. Las cosas vienen sin más y hay que tomarlas
tal cual, buscar la mejor solución y ejecutarla, para bien
o para mal.
En la radio sigue sonando música Brasilera, ahora todo es
más claro, el sonido del agua ha desaparecido. El saxo canta
como un pato en el corral.
Todo es familiar, y lo que en otro tiempo me lo fue, me parece tan
lejano que es desconocido. Extrañeza, las cosas nunca son
como uno cree. Todo cambia, cinco minutos después nada es
como era, un ligero cambio de estado y te subes a la nube en la
que no se sabe si es felicidad o tristeza. Aunque seguramente sea
una mezcla irregular de sentimientos altos y bajos (nunca confundir
alto = bueno bajo = malo, es la tendencia).
Media hora después todo sigue igual, excepto que ya no tengo
nada que fumar y mis ideas se están agotando, tengo que renovarme,
encontrar la vereda de la resolución y desenlace, sé
que está ahí, alguna vez la toqué pero no pude
mantener el rumbo dentro de ella. Una vereda, un camino o tan solo
puntos en medio de una inmensidad….
Por A. de Ba
Fotografia por Luis sánchez |