| Dwomo vuelven a la carga con “Hijos de un domador”,
su nueva apuesta con un sonido mucho más elaborado. Recuperan,
musicalmente, la estética de ese pop divertido que abunda en
lo intrascendente. Un dúo incalificable, tenaz y agitador.
Los madrileños Dwomo son ante todo coleccionistas de sonidos
y creadores de artefactos musicales. Una pareja muy bizarra con
un sentido del humor marciano. Sobre todo, uno de los principios
más interesantes de su música, es que se esfuerzan
todo lo posible por crear sus propias composiciones desde preceptos
poco convencionales, dando como resultado una más que curiosa
amalgama de sonidos retro fusionado con las últimas tecnologías…
sintetizadores, samplers, cajas de ritmo, secuencias, guitarras
afiladas, teclados de juguete, vocoder, megáfono, bajo, fx…
todo vale en su carrera creativa hacia lo estrafalario y sensual.
Sus canciones muestran delicadeza pop, irreverencia y mordacidad
a partes iguales. Espasmos de rabia punk pasando por la bossa nova,
el electro y todo aquello que les venga en gana.
Dwomo escucha techno chonchi, petardeo electrónico o pop
intimista. A grandes rasgos, son una máquina desprejuiciada
de hacer música divertida y contagiosa. Antonio y Coque,
responsables de esta cura musical, no engañan a nadie. Su
pasión por la cultura trash es equivalente a su voluntad
por construir canciones a base de experimentos sonoros de la más
diversa índole.
Redacción Cadencialatina |