Aún en nuestras pantallas, se puede disfrutar del último film del cineasta italiano Bernardo Bertolucci . Una coproducción Inglesa, Francesa e Italiana, "Soñadores (The Dreamers)" , donde se nos devuelve al turbulento escenario político francés de la primavera del 68. Basada en la novela de Gilbert Adair , The holy innocents , escrita en 1988, fue este mismo quien se encargó de escribir el guión. Bertolucci , cuyo amor por el cine se forjó con las películas francesas de los años 30 y el nacimiento de la Nouvelle Vague , quedó encandilado por el espíritu de la obra de Adair . Ambos habían vivido esa época de manera intensa y han sabido reflejar de manera excepcional aquel cóctel de emociones. El propio Bertolucci rememora: "En los 60 había algo absolutamente mágico (.) Estábamos fusionando la política, el cine, el jazz, el rock & roll, el sexo, la filosofía, la droga. y yo estaba devorando todo en un estado de permanente éxtasis" .
Bertolucci recupera el pulso de sus mejores momentos en este film. Cargado de homenajes al mundo del cine de Truffaut, Godard o Bresson , discusiones en las que se plantea quien era mejor cómico, Chaplin o Keaton y una inevitable comparación con una de sus grandes películas, "El último tango en París" . El cineasta afirmó que ambas películas tenían en común el hecho de transcurrir en París, ciertas escenas claustrofóbicas y en ser el testimonio de señalar el fin de una época. Además de esto, se puede observar también una cierta semejanza en la forma de rodar. Un cierto gusto a libertad, la cámara se acerca a los personajes sin ningún artificio, con total naturalidad, para así mostrar un mènage a trois entre dos hermanos gemelos, chico y chica, cuya relación hace pensar en el incesto y un joven americano enamorado de la antigua Cinématèque .
Bertolucci , nacido en Parma el 16 de marzo de 1940, había orientado su inspiración hacia el mundo de la poesía. En 1961 fue presentado a otro de los grandes del cine italiano, al realizador Pier Paolo Pasolini . De esta manera, abandonó sus estudios en la Universidad de Roma para convertirse en el ayudante de dirección en " Accattone" . Así comenzó una prolífera trayectoria cinematográfica en la que, desde su ópera prima "La commare secca" (1962), pasando por "El último tango en París" (1973), "Novecento" (1976), "El último emperador" (1987), "El cielo protector" (1990), "El pequeño Buda" (1993) o "Belleza robada" (1995), ha sabido insuflar una personal visión al mundo del cine con gran maestría estilística.
Redacción David Díaz Ortega