La Galería Helga de Alvear presenta la obra "LUGARES
DE TRABAJO" de EULÀLIA VALLDOSERA y "ANTIGUOS Y
NUEVOS SUJETOS" de THOMAS LOCHER del 16 de Marzo de 2006 -
6 de Mayo de 2006
Siempre he utilizado mi trabajo para dar nombre a la experiencia.
Dicen que para pasar a la etapa siguiente uno debe haber asumido
la inmediatamente anterior, sino se repetiría. Dicen también
que para borrar la historia personal uno debe acometer el relato,
una vez tras otra, de su pasado. Borrar la historia personal para
que, entre otras cosas, los otros no te agarren con sus pensamientos.
Como un relato de los días y las causas de mi silencio
creativo prolongado hasta hoy, estas fotografías van al
encuentro de la extrañeza y el asombro de lo cotidiano.
Presento dos series fotográficas relacionadas entre sí.
En LUGARES DE TRABAJO, I vemos un despacho a oscuras, solitario,
lo que me permite describir el cuerpo sensual de un negro omnipresente,
roto por la presencia de los leds de los aparatos que reinan por
doquier. Estas imágenes surgen de las distintas capas que
conforman la negrura y el vacío, la inactividad estéril,
la falta de distancia para con uno mismo. Eso es la incapacidad
de relatarme, de proyectarme en la obra. En una sola imagen intervienen
varias instantáneas, que se solapan y me permiten elaborar
la tensión entre la profundidad del negro del espacio que
describen y la superficie plana y blanca del papel donde se inscriben.
El origen de mis trabajos fotográficos ha sido la oscuridad,
la mediadora perfecta entre varios planos recortados por haces
de luz. En Burns, y en Apariencias, la oscuridad inicial en mis
escenarios fotografiados me permitía ir añadiendo
capas en un solo negativo mediante recortes de luz, que impregnaban
el negativo hasta formar un todo hecho de fragmentos, de cuerpos
dislocados, objetos fundidos al cuerpo, el espacio iba tomando
cuerpo gracias a las sucesivas exposiciones en un mismo negativo.
Ahora la actuación es a la inversa. El proceso analógico
ha sido sustituido por el proceso digital. Una sola imagen produce
y desvela multitud de capas nacidas del ensueño y que puedo
alterar a mi antojo. El blanco de la luz no aparece por añadidura
sino por sustracción, y así desvelo el plano del
papel, el blanco, neutro y vacío, puro soporte.
En LUGARES DE TABAJO,II el despacho deviene un lugar de encuentro.
Es un espacio habitado por personas que interactúan, diurno
y activo, que me permite describir las relaciones implícitas
a través de sus miradas. Con trazos de luz materializo
la dirección de sus miradas, estructurando así las
posibles constelaciones ocultas en la dinámica del grupo.
Este contraste entre ambas series habla de dos mundos contrapuestos,
como en el viaje cíclico de Perséfone* entre el
placer y el dolor, la luz y la oscuridad, el colectivo protector
y la soledad abismal. Por un lado está la demanda externa
del artista que se ve impelido a producir y crear un trabajo en
equipo, imagen actualizada de la forma en que éste desarrolla
su trabajo. Y en el otro extremo, la demanda interna, que requiere
soledad e incomunicabilidad, y que le pide penetrar en la noche
para encontrar el alimento del que se nutre su poesía.
En la instalación de Thomas Locher El mural compuesto
por carteles, muestra representaciones de diferentes épocas
que tratan de la construcción del individuo y la subjetividad,
de la amenaza (P. Uccello) o del control (A. Kircher) y que son
complementarios a los trabajos sobre los Derechos Humanos. El
mural constituye un comentario, una ampliación y una referencia
a la necesidad de añadir y que viene a ser otro suplemento
"espacio-conceptual" que remite a las otras obras, a
la exposición, al espacio de la Galería.
Redacción Galería Helga de Alvear