Este es un libro de emociones históricas,
como su autor Abraham Méndez Ramos es un hombre de emociones
culturales, una de esas raras personas para los que el saber está
en la entraña de la vida. Organiza y patrocina concursos
literarios, ha fundado el Museo del Escritor, y para que nada
le falte tiene hasta un Récord Guinness. Todo ello por
amor al arte, es decir por la más noble de las causas,
con las que se justifica una vida.
Imagino que con la vida de Abraham se podrían escribir
muchos relatos, pero en esta ocasión el relato lo ha escrito
él. Buscando en las entrañas de la vieja Barcelona
“El Molino de la vida”, es una novela-reportaje, digna
a la vez de un escritor que sabe crear personajes, un periodista
que sabe hurgar en las calles y de un historiador que domina las
horas de los archivos. Pero sobre todo es un libro escrito con
el corazón que muy pocos saben encontrar, ese corazón
que palpita en las calles.
Amigo lector, en sus manos tendrá usted un pedazo de las
calles de Barcelona. A través de esas calles, y de las
páginas escritas por Abraham Méndez, verá
llegar a la ciudad a una joven que aspira a abrirse camino, cosa
que ocurre cada día, naturalmente, pero me permito advertir
que esa joven mujer no llega a la Barcelona de hoy, la de los
párkings, semáforos y el bullicio urbano, sino que
llega a la Ciudad Condal de las leyendas. La de las academias
de baile, los cafés danzantes, los teatros del Paralelo,
donde se fabricaron tantos sueños y los antros de la calle
Conde del Asalto, en fin "la calle que no dormía nunca",
y donde tantos sueños murieron.
Toda novela tiene una trama, y por supuesto a ésta no
le falta y además está buscada de la más
pura realidad. Pero lo que sin duda fascinará al lector,
serán los ambientes y las historias, en especial la de
El Molino. Ese teatrillo único en el mundo, tenía
el escenario más pequeño que ha existido nunca,
y que es hoy un monumento al tiempo que día a día
se nos va. En esa trama están muchas de las canciones que
en su día marcaron una época y que incluso hoy se
dejan transportar por el aire. Pero no es eso sólo, ni
mucho menos, queda usted invitado a conocer una Barcelona que
nos ha ido formando a todos, pintoresca y acogedora a la vez,
maravillosa y fétida, madrastra y madre: La Barcelona de
tantos hombres y en especial mujeres que un día alimentaron
un sueño.
Hay libros que divierten, pero los mejores son los que enseñan,
porque están formados por esas historias de las que apenas
se habla, aunque las llevemos en nuestra entraña. Moléstese
usted en seguir esas vivencias e historias. Vivirá dos
veces.
Redacción Francisco González Ledesma
Extraído del Prólogo de “El Molino de la vida”