| El pasado jueves 25 de mayo, y hasta
el próximo 23 de julio del presente año, el CAAM (Centro
Atlántico de Arte Moderno) presenta en Los Balcones 11, 13
la obra de “Shirin Neshat: La última palabra”.
“Shirin Neshat. La última palabra” se propone
repasar la extraordinaria carrera de esta artista a partir de la
obra desarrollada durante los últimos diez años. Unas
veinte fotografías entre sus más representativas y
cinco vídeo instalaciones, entre las once producidas por
la artista, articularán el desarrollo de su carrera y ofrecerán
una oportunidad única para analizar sus intereses y preocupaciones.
Lejos de despejar la paradójica situación en la que
se debate su obra, entre lo que los espectadores occidentales han
interpretado con frecuencia como exotismo o representaciones orientalistas
y lo que los espectadores de países islámicos han
apuntado como estereotipos, esta retrospectiva producida y organizada
por el MUSAC (León) en colaboración con el CAAM, se
compromete con esta ambigüedad para iluminar la compleja construcción
dinámica en la que se desenvuelve toda la creación
de Shirin Neshat –inmersa entre esos dos orígenes culturales.
La revolución iraní que abolió la dictadura
secular del régimen Pahlavi y llevó al poder a la
teocracia despótica de la República Islámica
de Irán coincidió con el proceso de globalización,
el final de la guerra fría y el advenimiento del postmodernismo
en Occidente. Esta situación es fundamental cuando reconocemos
que Shirin Neshat es una artista ausente de su país natal,
cuya educación y cuya producción artística
se ha desarrollado principalmente en Occidente, estableciendo necesario
el examen de su experiencia diaspórica y transcultural para
el entendimiento de su obra.
Shirin Neshat ha vivido en los Estados Unidos desde 1974. En 1990
visitó Irán, su país natal, después
de 12 años de ausencia. Esta visita, como recuerda la artista,
“fue una de las experiencias más sorprendentes que
he tenido nunca: la diferencia entre lo que yo había recordado
de la cultura iraní y lo que encontré era enorme.
El cambio me entusiasmaba tanto como me asustaba… Cuando regresé
a los Estados Unidos me obsesioné con la experiencia vivida
y comencé a viajar regularmente al Irán”.
Redacción CAAM
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