| El pasado viernes 24 de marzo, El colectivo
de gestión cultural Cadencialatina-ImpulsArte junto con el
colectivo canario Irvene presentan una exposición fotográfica
a cargo de Luis Sánchez Pescador y Abián Hernández
Guerra. La exposición quedó inaugurada a las 19:30 horas
del pasado viernes en la Casa de Postas de la villa de Ingenio y se
clausurará el 12 de Abril.
Luis Sánchez Pescador tras su última exposición
al más puro estilo setentero “realidad y color”
nos muestra ahora “hielo, tierra, fuego…..” una
serie mas intima donde las formas se pierden y sólo quedan
las diferentes texturas del agua. ¿Se puede nadar en un mar
de fuego? ¿Se puede caminar sobre el agua? A simple vista
esto es imposible pero ¿Todo es lo que parece? Esta muestra
refleja la esencia misma del ser humano, nuestro interior. Somos
agua y fuego. Pero no somos ninguna de las dos cosas.
Al ver estas imágenes la mirada se pierde y se adentra en
lo más profundo del horizonte. Inquietándonos, transmitiéndonos
serenidad.
Las texturas son idénticas al igual que nuestros estados,
pero no el resultado que provocan en nuestra mirada, ni el resultado
de nuestras acciones.
El agua, como elemento mágico que se transforma, es capaz
de llevarnos de la calma al desasosiego, sólo con variar
su estado.
El agua convertida en hielo nos aísla, nos aleja de lo mundano,
nos hace sentirnos solos en un universo vacío.
El agua convertida en fuego nos atrapa, nos hipnotiza y nos retiene
con su fuerza y calor.
El agua en su estado más libre, el mar, nos atrae, con sus
ritmos y sus tonalidades, nos engancha, haciendo sentir su poder
a través de las olas. Es misteriosa, temible, pero a la vez
es serena y cautivadora.
Luis Sánchez juega con las texturas y nos propone ver a través
de su mirada. Combinando ilusión óptica, la percepción
que recibimos y la asimilación conceptual de cada objeto,
nos pregunta como lo hizo una vez Joseph Kosuth, ¿Qué
es una silla? ¿Su imagen fotográfica? ¿Su definición
lingüística? ¿El objeto?
No existen límites. Todo es y no es lo que parece. El juez
es nuestra mirada. Este es un viaje hacia el interior, de las cosas,
de nosotros mismos, de los elementos. Un juego para el disfrute
de los sentidos. Solo hay que mirar, sentir y sorprenderse. Somos
hielo, tierra y fuego. Las cosas son y no son lo que vemos.
Por otro lado, la obra de Abián Hernández Guerra,
es un suntuoso viaje de color a través de la realidad de
nuestras calles y la gente que de ellas hacen su hogar. Hablamos
de los sin techo. Vagabundos inundados por un tratamiento de color
que el artista ha considerado justo. El verde como símbolo
de esperanza, una esperanza que está por llegar y que, por
unos instantes, el tiempo que dura el recorrido de la obra al completo,
convierte a estos errantes en figuras solitarias pero llenas de
vida y alegría.
Redacción Gemma Medina Estupiñán
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